El costo depende del proceso, no de la etiqueta IA
Dos proyectos que usan inteligencia artificial pueden tener alcances muy distintos. Un agente que clasifica consultas dentro de una herramienta existente no exige lo mismo que una plataforma que conecta varias áreas, administra permisos y conserva trazabilidad.
Por eso una cotización responsable empieza con el proceso. Hay que entender quién participa, qué herramientas intervienen, qué datos existen y qué resultado necesita producir la primera versión.
Cinco factores que cambian el alcance
- Número de pasos y excepciones. Un flujo lineal requiere menos trabajo que uno con aprobaciones y rutas distintas.
- Integraciones. Conectar WhatsApp, un CRM, un ERP o sistemas sin API puede representar una parte importante del desarrollo.
- Calidad de los datos. Archivos inconsistentes y documentos sin estructura necesitan validación antes de automatizar decisiones.
- Seguridad y permisos. Los datos sensibles requieren accesos por rol, auditoría y controles acordes al proceso.
- Operación posterior. Monitoreo, ajustes y soporte deben formar parte de la conversación desde el inicio.
Pide una primera versión utilizable
Una propuesta debe explicar qué tarea completa podrá realizar el equipo, qué queda fuera y cómo se comprobará el resultado. Un prototipo visual puede ayudar a validar una idea, pero no sustituye integraciones, controles y pruebas del flujo real.
La primera versión conviene delimitarla alrededor de un resultado observable: procesar una solicitud, preparar un reporte, coordinar una cita o completar una aprobación.
Qué debe incluir una propuesta
Además del precio, busca una descripción de entregables, dependencias, responsabilidades, calendario y costos de terceros. También debe distinguir el desarrollo inicial del acompañamiento posterior.
En Intelia empezamos con una auditoría gratuita del flujo. Después entregamos propuestas de solución para que la empresa pueda decidir el alcance antes de construir.
